Condominio campestre para adultos. Tranquilidad y privilegios.

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La mejor mitad de mi vida está por comenzar.

Los años que realmente tenemos, están grabados en nuestras manos.

Las manos de los hombres que viven en Hábitat, mueven el agua lentamente cuando están descansando en la piscina, apuntan con el taco de billar o levantan las pesas en el gimnasio.

Las manos de las mujeres se entrelazan con otras manos para bailar, se estiran para levantar una bebida fría cuando hay sol en el jardín.

Son manos que hacen cosas diferentes, porque les pertenecen a personas diferentes. Hábitat, buen vivir.